En los años 70, las torres eran vistas como la solución ideal para viviendas sociales de bajo costo. En las décadas siguientes, sin embargo, muchas de estas torres fueron ocupadas por personas solteras y ancianos en lugar de familias jóvenes de bajos ingresos (diseñadas inicialmente para ellas). Hoy en día, aunque puede haber muchas soluciones posibles, la solución más drástica es a menudo perseguida: derribarlas y volver a empezar. Un bueno ejemplo son las Torres Rabot en Gante, Bélgica, las cuales dejan al descubierto su “cara privada” con la eliminación de las fachadas, consiguiendo sorprendernos con paredes luminosas y coloridas que están enmarcadas por el ritmo estricto de los marcos de las ventanas, casi como una obra de arte abstracto.
La demolición de la primera torre está ahora en progreso. Con la eliminación de los paneles de la fachada podemos ver detrás de la cara pública del edificio, dejando al descubierto los muchos interiores de salas de estar, donde las paredes son luminosas y están enmarcadas por el ritmo estricto de los marcos de las ventanas, casi como una obra de arte abstracto.
En mi opinión, ha sido muy buena idea derruir para después transformar estos edificios, consiguiendo así que sean más útiles para la sociedad.
| Demolición de la primera torre |